Hijos míos, gracias por estar aquí en oración y gracias por doblar sus rodillas.
Hijos míos, estoy aquí hoy como la Madre de Misericordia. ¡Oh! ¡Cuánto amo a los penitentes, aquellos que piden perdón a Dios, aquellos que piden misericordia!
Hijos, aunque hayan hecho mucho mal en sus vidas, vuelvan a Dios y yo intercederé por ustedes ante Mi Hijo.
Soy el puente entre el cielo y la tierra. Si Judas hubiera venido a refugiarse en mi corazón, habría sido perdonado, pero decidió quitarse la vida. Les digo esto para que comprendan que todo pecado puede ser perdonado mediante la confesión.
Mi Hijo Jesús lo apreciará y llorará, no de tristeza, sino de alegría, porque se ha encontrado un alma. No tengan miedo, no se avergüencen, el poder de Dios es grande.
Ahora los dejo con mi santa bendición, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Gracias por acogerme.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org