Hijos de María, Madre de la Caridad Cristiana, por petición de vuestra Madre Celestial, soy YO, PADRE PIO, quien viene a vosotros esta noche.
Muchos de vosotros no observáis los 10 Mandamientos, y eso es el motivo por el que
Yo, Padre Pio, debo recordároslos esta noche:
1) Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2) No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3) Santificarás las fiestas.
4) Honrarás a tu padre y a tu madre.
5) No matarás.
6) No cometerás actos impuros.
7) No robarás.
8) No darás falso testimonio ni mentirás.
9) No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni nada que le pertenezca a él.
10) No codiciarás los bienes ajenos.
Sí, hijos míos, muchos de vosotros acudís al pie del altar; muchos recibís la Santa Comunión aunque no seáis dignos. Muchos habéis quebrantado uno o más mandamientos y actuáis como si nada hubiera pasado.
Muchos seguís actuando sin preocuparos por el daño que causáis a vuestro alrededor; muchos ignoráis que incumplir alguno de estos 10 Mandamientos puede tener graves consecuencias para vosotros y para vuestra entrada en el Reino de los Cielos, cuando llegue el día en que el Padre Eterno decida poner fin a vuestra vida terrenal.
Por lo tanto, yo, Padre Pio, debo advertiros.
Vosotros (y os reconoceréis) que habéis quebrantado uno de estos mandamientos, dejad que vuestro orgullo ceda ante la humildad, para que vuestras oraciones suban al Padre Eterno.
Obedeced los Diez Mandamientos de Dios, hijos de la Virgen María, para evitar cualquier castigo del Cielo.
Sed humildes; no propaguéis tristeza a vuestro alrededor; aprended a enmendar vuestros errores; sabed cómo cambiar vuestra vida y comportamiento; sed amables con vuestros hermanos y hermanas en Cristo; sed amables con vuestra pareja.
Enmendad vuestros errores antes de que sea demasiado tarde, porque no podéis orar ni recibir la Santa Eucaristía sin un sincero perdón hacia Dios y hacia aquellos a quienes habéis traicionado.
Padre PIO.