Guerrero de la Oración

Mensajes de diversas orígenes

jueves, 16 de julio de 2026

Regresad a Dios, Sed Abiertos a Su Llamada y Abrid Vuestros Corazones

Mensaje de la Reina del Rosario a Gisella en Trevignano Romano, Italia el 3 de julio de 2026

Mis amados hijos, gracias por estar aquí, por atender Mi llamado en vuestros corazones y por arrodillaros ante Mí. Mis hijos, le pido a la humanidad una vez más: regresad a Dios, sed abiertos a Su llamada y abrid vuestros corazones.

Mis hijos, un cisma en la Iglesia está cerca.

Lloro por aquellos que están lejos de Dios, aceptando el pecado y el compromiso. Mis amados y favoritos hijos (sacerdotes), sed pastores tal como Jesús pide. Amad a Mi Hijo. No caigáis en compromisos, sino tened el valor de proclamar la verdad. Sed conscientes de que estos son los últimos días y que la Advertencia llegará pronto. Hablad al Pueblo de Dios, para que tengan la oportunidad y el tiempo de prepararse.

Mis hijos, este es el momento en que debe haber una unidad más fuerte entre vosotros. No caigáis en la trampa del Anticristo, que pronto será revelado. Tened misericordia de Mi Jesús, quien —a pesar de todo el pecado, la herejía y el odio— continúa diciéndole al Padre: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Mis hijos, no temáis nada, pues el Cielo os protege a todos. Orad por los terremotos que continuarán ocurriendo en todo el mundo.

Ahora os dejo con Mi bendición maternal, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Reflexión sobre el mensaje:

Cuando una madre ve a sus hijos en peligro, nunca se cansa de amonestarlos y advertirles hasta que está segura de haberlos salvado. Así también, Nuestra Madre Celestial no deja de implorarnos e instarnos a cambiar de rumbo, a regresar a Dios y abandonar los caminos del pecado, la autocomplacencia, la vida mundana y la frivolidad.

El tiempo que queda hasta la Advertencia es corto; por esta razón, debemos estar siempre preparados (yendo a confesión al menos cada dos semanas).

Nuestra Señora también nos recuerda que, mediante la oración, es posible mitigar o incluso evitar los acontecimientos naturales más desastrosos. Poseemos un poder inmenso, pero no sabemos aprovecharlo. También tenemos un aliado invencible, el Espíritu Santo, pero a menudo nos olvidamos de Él.

Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org

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